martes, noviembre 22, 2011

La obra no es el lugar del pensamiento sino del encuentro y del consenso social

(Transcripción de la conferencia de apertura Beuys y más allá con Liz Christensen, Sylvia Suárez y Danilo Dueñas)
(Inicio: logos Banco de la República y Deutsche Bank).
Danilo Dueñas: como mis alumnos sabrán, pues hay una cosa que repito y repito y repito y, no sé, para mi se ajusta como muy bien, y es, es un cierto significado del arte, que no debería haberlo, pero que para mi es importante, y es sencillamente el ejercicio experimental de la realidad, ahora, Sylvia se refirió a eso de alguna forma, entonces consiste justamente en que lo que uno va a hacer como artista, tiene que ser un ejercicio, no tener el carácter grandilocuente de obra grande, de, de obra importante y eh, tiene que ser experimental, y es sobre la realidad.... hum, nunca, cuando, cuando Sylvia hablaba, o sea, nunca hay como un sentido de la, la aplicación de una teoría, porque de golpe ellos, los críticos y los curadores sí piensan en esos sentidos, pero para uno eh sencillamente consiste en estar en el espacio cuaaan... pues ojalá el mayor tiempo posible y en ese sentido fue que surgió la obra que ustedes van a ver allí, me encontraba eh pues caminando con María y, y con Sylvia, y, y de golpe vi una rendija en el techo, o sea, como una, una apertura en el techo, y me puede percatar que había una, una como una, como se llama esto, un puente, y luego, sostenido por una cantidad de perfiles, y de cuestiones de, de hierro, y dije: "qué tan raro lo que está allí"; esto era en el primer piso, o sea, donde está la exposición de Beuys había un hueco que estaban instalando alguna cosa para la exposición de nuevos nombres de la biblioteca Luis Angel Arango, o sea para la que... entonces fue más o menos en esa época, pero... a, a eso es a lo que voy, uno tiene siempre que estar como, no se...
Sylvia: atento
Danilo: atento a lo que le toca hacer, al lugar donde va a estar, y entonces, eh subí las escaleras y luego, subí y, y dije "ay! caray!", pues creo que me voy a tirar el (...) la sorpresa, sí, obvio, entonces mejor no sigo (risas él y Sylvia), entonces encontré pues lo que usualmente se encuentra allí, pero, pero entonces más bien los dejo y sí, sí porque... sí obvio, no puedo seguir hemmm, je, je
Moderador(?): sería importante de pronto que le hablaras un poquito al público del, de digamos, la docencia, digamos, para tí, es importante...
Danilo Dueñas: bueno sí, la docencia, o sea, yo, yo fundo, pues o sea, o mi experiencia con mis alumnos, algunos de los cuales veo aquí y a los cuales quiero mucho, eh, lo fundo sobre todo en el sentido que hagamos que nuestra relación sea creíble, o sea que yo tenga una, o que ellos tengan una completa confianza en mi, de que yo les voy a decir la verdad, y nada más que la verdad, y que vamos a trabajar todos dentro de ese mismo sistema de comunicación, eh, hay una cosa que repite Deleuze y que es maravillosa, y es que dice que hay que evitar muchísimo los puntos de reunión, o sea donde todo el mundo es a la vez la conciencia culpable de todos los demás, y el juez de todos los demás, eso hay que evitarlo, eso pasa muchas veces en las clases, o sea que todo el mundo está juzgando lo que el otro está haciendo, si le quedó bien, si le quedó mal, hem y luego, más bien, establecer puntos de contacto; o, lo que interesa son justamente los puntos de contacto, o sea, las eh, los casos fortuitas, las he, como se llaman?, las eh, coincidencias, el hecho de no estar alineado, en algo, que es propia de los partidos políticos y todo eso, si no otro tipo de, de conocimiento, que surge a partir de allí, entonces es, en realidad, evitar muchísimo los puntos de reunión y traer adelante, o sea, sacar adelante los puntos de contacto, o sea, lo que cada uno de ustedes está haciendo en su pequeño rincón, y ver cómo hay, eh, cómo se dice?, eh, coincidencias y estas cosas (...) sí, cruces y, no sé, cruces tangenciales y todo eso, con respecto a lo que está sucediendo, eh, eso para mi es sumamente importante, entonces es así como yo veo la, la enseñanza, luego... por ejemplo, un artista como John Cage habla de la importancia de, de que la, de que la educación, eh, no debe ser una competencia, sin embargo, pues obvio que en las universidades se insiste obre justamente ese punto de competencia, y eso obviamente destruye absolutamente todo, porque caemos en trampas, o sea, uno sabe que en fórmula uno hay trampas, uno sabe que en ciclismo hay trampas, y es cuestión de competencia, y todo el mundo pues trata de salir avanti con, con sus trampas; se trata de evitar justamente eso y entonces por eso es que la educación está como mal, mal formulada, mal hecha, o sea, mal estructurada, y la maravilla es justamente que dentro del campo del arte, eh, el, la facultad de artes es la única capaz de poder iniciar un cambio en la universidad, a ese nivel... y es por eso que Beuys seguramente, hizo tantas cosas y estableció tantas cosas nuevas, hem, entonces, es, o sea, son como esos puntos que yo creo que son como interesantes para esto, pero no quiero tampoco alargarme demasiado (corte).
Danilo Dueñas: (al parecer, respondiendo a una intervención) la experiencia es extraña, es extraña sobre todo porque cada uno está trabajando en la obra que va a presentar, entonces cada uno está concentrado en eso, hem, es obvio que estamos esperando el final de la exposición para podernos reunir y charlar, entonces hasta ahorita no hemos podido hacerlo bien, me entienden?, son los nervios de la exposición, cada uno tiene / o sea, del propio montaje de la obra, entonces no todo está listo, las luces no están listas, el videoproyector no llegó, toda esa serie de cosas que suceden, entonces por eso ha sido un poco difícil eso, entonces por eso la experiencia, espero que se de pronto, pues entre hoy y mañana...
Moderador(?): alguna anécdota que tengas de, que recuerdes digamos de alguna clase que tuviste con ellos, (fué simultáneo?)...
Danilo Dueñas: no, es increíble porque, o sea, con / no sé, las obras que uno ve, por ejemplo... yo diría que es preciosos en cierto sentido, o sea, la obra que uno ve, por ejemplo la de Luisa Ungar, que luego entra como, que me recuerda unas cosas que hicimos con ellos hace tiempo, luego lo de, lo de Bernardo Ortiz, o sea son cosas que lo emocionan a uno muchísimo porque, no sé, hay algo allí, o sea, hay algo como de punto de contacto, sumamente fuerte, he, y luego / o sea, tengo que tener el tiempo para mirarla como toca porque estuvimos hasta ayer hasta las seis de la tarde o algo así montando, entonces he, hoy es ese día para, para poder mirar y mañana temprano por la mañana, para poder (...) establecer eso...
Moderadora(?): me refería un poco hem, a las clases, al pasado, cuando fueron tus alumnos...
Danilo Dueñas: ellos?
Sylvia: (risas)
Moderación (?): (risas) si había alguna anécdota que te acordaras o algo en relación a, al proceso de enseñanza con ellos, digamos...
Danilo Dueñas: hem, bueno había tres muchachos, digamos muy necios en la clase...
(risas en la mesa)
Danilo Dueñas: y lo, lo interesante es que los tres necios son muy, muy importantes hoy en día, entonces eran Lucas, Francois y Bernardo, también me gustaría citar a, a, a otra niña que fue esposa de Bernardo que es Marcela, hem, y, o sea, era un grupo fascinante, realmente fantástico, me entiendes?, de mucho movimiento, ahora, lo interesante es lo siguiente, que, obviamente, estos muchachos están escogidos porque son los más importantes en este momento, pero es que yo sé que en mi grupo de alumnos, sé que hay miles que vienen, o sea, hay otros que vienen con mucha fuerza y que se que van a ser importantes también (corte). Sé que hay gente fantástica, o sea, con la cual he podido compartir y que me siento muy honrado, me entiendes?, de que vayan a ser gente muy significativa para el arte colombiano, o sea que espero que no sean solamente estos cinco, sino que sean muchos más, sé que van a ser muchos más.
Auditorio: pues a mi me gustaría preguntar sobre la teoría, o sea, nosotros todos somos lectores de teoría, está inserta en la universidad, en la academia, y Beuys con la universidad universal, y hablando del espacio teórico y el espacio de creación, eh, yo no creo que hay una diferencia, porque, hum, la teoría genera un marco, como las gafas, un marco de pensamiento, pero ese marco de pensamiento está totalmente también metido cuando uno lee, construye, entonces eh, pensando en la docencia, donde al profesor se le exige también estar al tanto de todo lo que sucede, o sea, como si fuera una, el (...) el, la pasarela, que tiene que estar pendiente de todo lo que sucede o parece que no está enterado, que es ignorante, y lo mismo pasa con la teoría, entonces, eh, un ejemplo es el taller del artista, y lo vi a usted cuando hablaba de, eh con Medina, y cuando lo levaba a...
Danilo Dueñas: con Serrano, sería?
Auditorio: con Serrano
Danilo Dueñas: cierto sí
Auditorio (continua): sí hace mucho tiempo
Danilo Dueñas: uf! sí
Auditorio: pero había un juego con maderas, donde, digamos, la madera se ponía en la pared y era bidimensional
Danilo Dueñas (abatido?): Ah, sí! Tridimensional
Auditorio: entonces eso forma también un nivel, no de percepción sino de concepto, entonces creo que con Beuys, con estos trabajos, puede haber una relación como para que la teoría también esté inserta en cómo lo construye...
Danilo Dueñas: no, sin duda! Ahora, una, una de las cosas más importantes es que el pensamiento en realidad es acción (silencio, silencio). Me entiendes? O sea, tu das un paso atrás de tu forma determinada de hacer, y así es que tu piensas; ahora, si uno hiciera una obra para expresar lo que ya ha pensado, para qué hacerla?
Sylvia: (movimientos aprobatorios con la cabeza) hum
Danilo Dueñas: entonces lo importante es que uno hace una obra porque uno aun no sabe qué pensar acerca de esa cosa que uno quiere pensar tan perfectamente y para no pensar igual que antes, y para que esa obra lo cambie a uno, o sea, cuando uno hace una obra, para qué la hace? pues para cambiarse uno a sí mismo, no es por otra razón, entonces eh, me entiendes?, la teoría vendría a acompañar eso, la teoría Foucaultiana por ejemplo, del pensamiento como acción, o la teoría (deleuciana) también eh, como, no se, este ejercicio experimental de la realidad, pero entonces lo interesante justamente es que está basado en la acción el hecho de ese pensamiento, y, y, y es lo que nos permite hacer obra, o sea, uno nunca es tan grande como la obra, o sea, mi pensamiento, el que yo tengo aquí en mi cabeza, no es tan, no es tan significativo como la obra que yo voy a presentar allí, o sea la obra es el lugar del pensamiento, no soy yo, ni tu sabes tanto como la obra, no yo se tanto como la obra, entonces lo interesante es justamente, que la obra esté abierta y te pueda contestar mil cosas, y todos los días, además, y lograr ser contemporánea siempre, pero eso yo no lo puedo controlar, ni lo puedo determinar, entonces, eso es lo interesante, e, e, ese sentir, me entiendes?, que la obra es el lugar del pensamiento y no uno, ni el espectador... entonces por eso es que nos acercamos a las meninas hoy en día, Velázquez, y esa obra sigue viva, o sea, es tremenda, o sea, te, te, está todo el tiempo funcionando... (fin. Logos Banco de la República y Deutsche Bank >> http://www.youtube.com/watch?v=BzDo72oxc1Q).

miércoles, noviembre 16, 2011

Joseph Beuys, la promesa del arte, lo que el arte hace a los jóvenes.

No el arte, un especializado acercarse a un quehacer sino la creatividad como campo total de la libertad humana, como realización de esa libertad. Lo estético se hace ético. El arte se aúna a la vida. La realización de la libertad procede de cada hombre devenido en artista, es decir, aquellos en quienes sus facultades creativas se abren, son reconocidas y se perfeccionan. El cuerpo social todo es convocado en esta nueva celebración porque sus acciones dejan de ser meros actos de supervivencia para transformarse en los signos vivientes de su libertad. Cada acción, cada esfuerzo es la realización de esa energía liberadora. Habrá siempre un desplegarse de la creación, el sudor y la sangre harán de cada ser uno que se encamina hacia su libertad. El trabajo no es trabajo ciego sino sentido. El cuerpo social todo encarnará una fuerza viviente, una escultura social liberadora. Quisiera ver una muchedumbre así en continua actividad, hallarme en un suelo libre en compañía de un pueblo también libre.
Un mesías, una promesa de vida y libertad, el museo se transforma, el aula de clase; adquieren la forma de una revelación. Un rito que encarna lo inefable, el sentido. Una voluntad por fin redireccionada hacia la realización.
La educación es el punto de partida para esa renovación y participación, el salón de clase abrirá en primera instancia ese espacio de lo creativo que debe acontecer. El profesor oficiará ese paso en que lo creativo se despliega, sus palabras serán los signos de esas acciones que comenzarán a transmutar las conciencias. El aula ideal de esa Universidad Libre en realidad es inexistente, opera en la palabra, en el gesto del maestro, del artista, en su oficio estético. Transformado el ejercicio docente se inicia la verdadera revolución, el despliegue de esa creatividad en que cada conciencia recupera su voluntad de autodeterminación y de autogestión, el aparato educativo liberado por fin de las redes del estado. De su control y su ley.
Un nuevo templo acoge al hombre libre, al artista, un templo itinerante, prácticamente incorpóreo, pero consistente, su consistencia es esa red social solidaria. Un cuerpo de palabras transformadas en los signos de esa acción artística.
Retoma el cauce de la vida, de la tierra, retoma sus fuerzas curativas. La defensa de la tierra se hace acción política.
En la creación se habrá transfigurado esa fuerza de la vida, no son simples objetos, ni vanas teorías. Es de nuevo la palabra encarnada. En el dibujar se hacen visibles esos gestos del pensamiento, no son simples líneas. Nada es lo que aparenta ser. Existe un más allá. Pensar es ya una obra, una que encarna el ente social transformado en escultura, en la medida de ese despliegue interdisciplinar al que dará origen su quehacer. Se habrá transubstanciado en el cuerpo social. El arte, transubstanciado en pensamiento, dará comienzo a la libertad, un más allá de los límites. El cuerpo social encontrará por fin su fuerza de transformación y será posible porque en cada uno habita el arte, cada uno habrá de devenir arte, creación.
El arte es político en la posibilidad de esta reorientación académica de la creatividad como espacio de investigación multidisciplinar. Es la educación y no lo económico donde comienza la lucha política de una nueva ciencia, no una ciencia material que cifra sus expectativas en la reivindicación económica, haciendo imposible la sociología, sino una verdadera ciencia antropológica que libera el espíritu y despliega su voluntad, su forma de organización.
Lo que aprisiona la creatividad no es la falta de oportunidades sino ese tejido agresivo de la competencia para el éxito. La universidad libre descubre, investiga y desarrolla ese potencial. Una creatividad para todos. La promesa de un arte para todos, de un arte que otra vez, se acerca a la vida. Se hace vida. Acción. En el principio era la acción. Un arte libre que no es mercancía ni mercado sino voluntad creadora. Libertad. Liberación. No es un ente material, ni siquiera un objeto. Sino una acción. Un cuerpo social. Un ritual compartido por el ente social. Una escultura. Ninguna transacción podrá dar con él. Ninguna valoración en tanto él es todas sus valoraciones y teorías. Autocontenido en sus signos. Siempre en potencia de la posibilidad de esa gestación. En la creatividad democrática debe ser descubierta la razón de las cosas.
Esa universidad sin sede es el espacio social en procura de la verdad, en procura no de una especialización de saberes y acciones, sino en la creación de un espacio solidario, propagador del sentido y el espíritu democrático, un quehacer abierto y desinstitucionalizado, contra la ley, accesible a la esfera pública.
Las palabras del chaman-artista adosado con su traje invariable, un sombrero de fieltro, un aire de Kafka, abatido y hambriento, un chaleco con múltiples bolsillos, un pantalón vaquero, unas tirantas; el atuendo para la expedición social. Antroposofía, la ciencia de la libertad. Un artista-profesor. La docencia deviene arte y no el espacio del fracaso rotundo. Un tablero mágico. El aula de clase se hace el espacio que dará nacimiento a un nuevo estado humano, el florecimiento de su libertad. En realidad no hay paredes ni un escalón en que el profesor diferencie su estatura intelectual, su ética. Sin competencia, todos son llamados a la creación. Todos habrán de llegar. No habrá elegidos, ni posiciones diferenciales, ni réditos, ni créditos. No habrá mercado, sino vida espiritual. Creatividad. Todo entrará en circulación. Camino hacia todos los lugares. Todo en procura de un constante estímulo. Sin nombres, sin éxito, sin elegidos, sin propagandas, sin políticas culturales, sin industrias culturales. Sólo el espacio democrático de un arte solidario. De un arte libre. De la vida y su sentido y su ley. De un arte contra la ley.
Es el sueño del trabajo. El sueño de la Democracia. Es la promesa de la libertad. Atrás la alienación. El mundo miserable de la mercancía. De lo material. El imperio de la procrastinación. Sólo merece la libertad, lo mismo que la vida, quien se ve obligado a ganarla todos los días.
Un compromiso de docencia, -dice Liz Christensen, curadora de la muestra organizada por el Deutsche Bank-, en la línea de esa idea experimental de Beuys, no es una exhibición, es su espíritu. Danilo Dueñas -y sus seis estudiantes prominentes-, no es la versión suramericana de Beuys, sino una suerte de segunda generación que encarnan su esfuerzo y su valor.
La escena, una sala cultural de un Banco emisor en una ciudad latinoamericana, espacios del arte contemporáneo, espacios de la Cultura de la Democracia. El público, jóvenes que quizá no entiendan de qué trata todo esto.
Claudia Díaz, noviembre 2011.


sábado, octubre 08, 2011

Desculturización de los pueblos latinoamericanos, décadas 50´-70´

Desculturización de los pueblos latinoamericanos, décadas 50′ s-70′ s. Guerra a las pretendidas manifestaciones nacionales de arte, declararlas como manifestaciones provincianas y estériles acordes con un arte subdesarrollado. Inicio del proceso de internacionalización del arte latinoamericano. En última fase, desvinculación del arte latinoamericano de toda referencia histórica y contextual. De toda referencia a un grupo de arte. Instauración de un arte individual. Moderno. La calificación arte moderno debe sustituir la de arte nacional. Debe erosionarse toda perspectiva modernista de ese arte nacional y minimizarse su poder de irradiación y expansión. Debe infantilizarse y ridiculizarse el arte mural, hacer visible su carácter juvenil y pobre, minimizarlo hasta hacerlo coincidir con la pobreza formal del realismo social y su carácter decididamente propagandístico. Situar el arte mural como un arte a cortapisa del progreso. Como un arte estéril y retardatario, retrógrado. Hacer ver a estos pintores nacionalistas como desvinculados del mundo y sus realidades. Calificarlos como pintores románticos sin ninguna conexión con la realidad nacional ni latinoamericana. Formar un bloque compacto de arte latinoamericano con idénticas características en todo el continente, anulando toda referencia a las particularidades culturales de cada región. Evitar toda posible identificación con sus valores nacionales. Identificar este arte nacional como un arte cerrado ante la perspectiva de progreso. Resaltar su conexión con la perpetuación de valores de clase hasta identificarlo con las oligarquías nacionales, insistiendo en su intención perpetuadora de un orden que busca sumir a sus pueblos en un subdesarrollo rampante y conveniente. Crear mecanismos de control que garanticen la expansión y perpetuación de estos marcos culturales a través de comités de selección, becas, bienales, intercambios culturales, programas televisivos, artículos de prensa y revistas culturales. Los marcos culturales deben ser enfáticos en subrayar la originalidad y novedad del nuevo arte y su carácter vigorizador de la cultura hasta entonces anclada en falsos recipientes y carente de toda estructura. Consolidar el proceso a través de un aparato crítico convincente que debe reforzarse y expandirse en los medios de comunicación. Apelar a eslogans de fácil recordación que reiteradamente subrayarán el arte nuevo. Delinear e intervenir los currículos académicos que deberán estar en consonancia con las políticas de la nueva crítica y que garantizarán a mediano plazo la consolidación del nuevo marco cultural. Sintonizarse y buscar una vinculación directa con intelectuales y revistas de avanzada para asentar en la causa de este nuevo arte una salida al subdesarrollo.

(Claudia Díaz, octubre 2011)

sábado, septiembre 24, 2011

La Especie Hombre – Pornomiseria Y Multiculturalismo

La especie hombre, la subespecie hombre blanco, la clase hombre rico, la clase hombre pobre, la especie masculino, la especie mujer, la especie homosexual, la subespecie afro… las infinitas casillas en que el hombre contemporáneo habrá de subdividirse, catalogaciones múltiples y específicas, podrá arrojar acaso algo a esa sed de identidad, a esa ansia de identificación?; el hombre se separa de sus congéneres en culturas cada vez más inconmensurables que asimilan modos de vida y representación; las fronteras son cada vez más visibles, la botánica humana produce cientos de clasificaciones que hacen imposible su disección bajo el anacrónico concepto hombre; la sociedad se atomiza, se hiperclasifica, las ínfimas partículas habrán de ocupar pequeños receptáculos en que será previsto cada segmento de su particularización; sin embargo, la aprehensión de ese hombre resultará cada vez más una empresa execrable y desmesurada, la rotulación de esos seres en lo sucesivo implicará acogerse a uno de los tantos subgéneros en que ha derivado la expresión. Es el nacimiento de las micro-culturas llamadas también de manera rimbombante “multiculturalismo”. El pensamiento liberal, exhibe este abanico paroxístico como expresión de su talante democrático. En adelante cada subespecie humana habrá de alcanzar una nominación específica en que queden consignadas sus particularidades, el nuevo nombre socio-botánico habrá subsumido de manera eficaz los deslices de una época “brutal” que había condenado a esas especies a su pertinaz diferenciación (el colonialismo cultural).

En adelante la Literatura, y todo evento estético rápidamente habrán de transponerse bajo el eufemismo de la comunicación, apelando juiciosamente a los árboles botánicos de la ramificación cultural. Toda expresión hará visible la versión renovada de la nueva Democracia Multicultural. Tendremos libros a la medida de cada uno, y los escritores habrán de comprometerse con las directrices de esos subgéneros en que las atomizadas expresiones tomarán su curso. Será la panacea de la crítica, ávida siempre de clasificaciones y sub-clasificaciones con que asir los artefactos culturales en cuestión. Tal vez en adelante no se trate de asirlos, bastará con nombrarlos, con hacerlos encajar en las micro-clasificaciones culturales. Porque el público lector y todo espectador comenzarán a nutrirse de esta fiebre clasificatoria en que el repertorio cultural habrá de premiar su buena conciencia. En Colombia esta actitud comenzó tempranamente con las Literaturas de la Violencia, que pasaron a corregir ávidamente el malestar de un país que se desangraba con la violencia partidista. Los libros se llenaron de cadáveres, de crímenes atroces. Nació la égida de los Colombianistas, que cada tanto celebraban sus congresos internacionales donde esa Colombia violenta era el tema de disección. Con la novela el interés documental de esa realidad desbordada pasó al cine, el Cine de la Violencia, luego habrían de aparecer otras expresiones acordes a nuevas presencias coyunturales, la cultura del terrorismo, la cultura urbana, el fenómeno paramilitar, el desplazamiento, etc. Definitivamente estamos a las puertas de una cultura donde el ansia creadora se nutre con el furor por la denuncia, activada por un público ávido de sensacionalismos políticos y sociales, las situaciones extremas de las todavía repúblicas bananeras serán los territorios que la esfera pública invita a compartir. Son definitivamente los tiempos de la Pornomiseria.

Cómodamente sentado en su silla en la sala oscura, aislada de la realidad con algodones y cortinas, el espectador digiere asépticamente todo el panorama de la degradación humana, su explotación, el hambre, las matanzas, su exterminio, la enfermedad y todas las miserias catalogables, impunemente consume la miseria como espectáculo mientras apura su coca-cola y las crujientes y olorosas palomitas de maíz. El Cine de la Miseria es el producto cultural a la medida de esa Cultura de la Violencia exportable a los pueblos del desarrollo o también el almacén del que pueden vampirizarse las muestras de esas culturas del horror, unas tierras sin futuro donde la cultura de la violencia, es otra especie cultural, otra forma de la explotación vital. El cine de la pornomiseria exporta las entrañas del subdesarrollo en forma de objetos culturales políticamente correctos que el primer mundo exhibe y premia. “Agarrando pueblo” (Luis Ospina / Carlos Mayolo, 1978) es la parodia de este evento y nace como un deseo por denunciar lo que el cine nos hace.

Claudia Díaz, septiembre 2011